SíNDROME
DILATACIÓN-TORSIÓN GÁSTRICA
Se
caracteriza por un agrandamiento del estómago acompañado de rotación del mismo
sobre los mesos (tejidos) que lo unen al hígado y al bazo.
Este
síndrome cursa con una elevada tasa de mortalidad incluso en los animales
tratados correctamente.
El síndrome de dilatación gástrica
es una de las peores urgencias que le pueden pasar a un perro, y tambié, a un
veterinario.
¿Cómo
podemos saber que nuestro perro está sufriendo una torsión gástrica?
Veremos a nuestro perro con mucho
babeo, intentando vomitar, pero sin conseguirlo.
Aunque ocurre mayoritariamente en
perros grandes, se suele apreciar un abdomen muy hinchado (más de normal), que
al palparlo o golpearlo levemente con los dedos, nos sonará como un tambor.
El estado del animal será como
podéis imaginar decaído y suelen estar deambulando porque “no encuentran” una
postura cómoda para poder sentarse o acostarse.
Suele ocurrir después, por ejemplo,
de una carrera o ejercicio fuerte, el perro se pone a beber agua bruscamente.
Como está agitado del ejercicio, el jadeo intenso puede ser el causante del
movimiento rápido del abdomen y con el estómago repleto de agua, se produzca la
torsión. Es por ello que en época de calor hay más riesgo de que se produzca.
Otra situación que pone en riesgo a
nuestros animales es el hecho de comer en tolva…por la situación que sea, se
quedan sin comida, y al rellenarla, ingieren con mucha ansia…llenan el estómago
rápidamente con comida poco “masticada” y al más mínimo salto o movimiento
brusco, también corren el riesgo de producirse la torsión gástrica.
¿Cómo
podemos prevenirla?
A
continuación explicaremos varias recomendaciones para aquellos propietarios con
animales predispuestos, que son todas las razas gigantes y las que tienen un
pecho profundo:
1.- Fraccionar la ingesta de comida
en varias raciones al día. Evitar una sola toma voluminosa.
2.- Evitar el estrés y la
competencia con otros perros, para evitar que coman con voracidad y rapidez.
Siempre será mejor que coman por separado si tenemos varios.
3.- Reducir el ejercicio físico
antes y después de comer.
4.- No emplear comederos elevados.
5.- Evitar la reproducción con
animales que han sufrido este síndrome. Se cree que puede haber cierta
predisposición genética que podría ser heredable.
6.- Considerar la gastropexia
profiláctica en pacientes predispuestos. Esta técnica consiste en la fijación
del estómago a la pared abdominal por medio de laparotomía.
En la imagen podéis ver la
gastropexia que realizamos a Wasabi un pastor alemán de 2
años de edad, tras la resolución de la torsión de estómago que sufrió.
¿Qué
animales están predispuestos?
En general, perros de tórax
profundo. Por ello, hay ciertas razas con más predisposición a sufrirla como
son el pastor alemán, el dogo alemán, el doberman, etc. Con todos ellos debemos
tener más precaución, intentando siempre seguir unas pautas y consejos que se
han expuesto anteriormente para poder evitar la situación de riesgo que
conlleva.
Vamos a mostraros también dos radiografías:
La primera de ellas fue un paciente a punto de torsionar. La pauta para no producir la patología fue poner al animal 48h en una jaula pequeña que no se pueda mover nada. No llegó a torsionar y pudo librarse de la cirugía.
La siguiente imagen fue de un paciente que publicamos ayer en Facebook que sí llegó a torsionar, y donde radiográficamente pudimos apreciar la dilatación del estómago y así diagnosticar la patología.
La prevención siempre es el mejor remedio ante cualquier posible enfermedad, pero si se diera el caso, una rápida actuación podría ayudar siempre a que nuestro animal sobreviva.
